«7 PALABRAS» , Premio Crítica de Galicia,

Sorpresas, a vida é monótona…, e chea de sorpresas. O xuri de literatura da Fundación Premios da Crítica de Galicia concedeulle o Premio á obra publicada o pasado 2009 a «Sete palabras». Deixoume sen palabras de agradecemento. Hai 23 anos premiáranme «Polaroid», agora isto. Obrigado.

BOA NOTICIA: MARCHA UN «OFUSCADO»

Nese mesmo programa ademais dese home, Xosé Carlos Caneiro que considera «unha boa noticia» que Suso de Toro abandone a escrita literaria como profesión e como carreira literaria (ademais de desexar que outros me sigan, así ha ficar máis espazo para os grandes e verdadeiros escritores galegos que, como o home de «La Voz», detestan o impuro e o marketing e fan arte de veras), a profesora Dolores Vilavedra explicou a miña decisión por estar eu «ofuscado». Os motivos penso que xa os expliquei, a esas explicacións me remito, o de que estou «ofuscado»: levo así toda a vida. Desde rapaz. E como escritor veño facéndolle exactamente as mesmas críticas á literatura galega (e, tamén, á literatura española). Basta con procurarse un exemplar de «F.M.» (Edicións Positivas, 1992).
Pensaron que o autor de «Polaroid» escribira ese libro nun momento de ofuscamento fuxidío? O autor leva case trinta anos de ofuscamento literario e intelectual. Vexo que, aínda hoxe, «Polaroid» é inaceptábel e perturbador.
(E por que non se editou «Polaroid» en castelán? Ninguén se preguntou por que deixei quedar ese libro só en galego? Porque parte da intención do libro era explícitamente para lanzar o meu «ofuscamento» á literatura e cultura galega. E desde fóra podería ser malinterpretado. )

A ENVEXA É VERDE

Aínda que gravara unha entrevista para este programa non o vin cando foi programado, faláranme del persoas que o viran e a min costábame crelo. Era verdade: leña ao mono, que non fala!.
Aquí vai o vencello a un programa da TVG, «Foro aberto». Do minuto 20 ao 22 fala un escritor chamado Xosé Carlos Caneiro que escribe en «La Voz de Galicia», e disque disfruta agora tamén dun programa na TVG. Sen dúbida no seu programa será un home ecuánime, decente e profesional; nada de defender os seus intereses particulares. Nada de envexas.
O que di esta persoa, o que deixa quedar aí tranquilamente, é a medida do que se pode dicir do autor Suso de Toro na Galiza sen que ninguén teña nada que alegar en defensa do autor ou da obra. No programa semellan concordar todos: estou «ofuscado». Realmente levo ofuscado desde o comezo, pois sempre pensei así. É interesante saber estas cousas. Son os tempos de Núñez Feijóo. E de Caneiro (é dicir Santiago Rey).
(Realmente nunca debín subir a este blog un apuntamento no que informaba aos lectores do blog de que era certo que tomaría posesión da miña praza de profesor e abandonaba a profesión de escritor.)

GLAMOUR, ELEGANCIA (Público asistente, «Festival de curtametraxes de Cans»)

OS INTELECTUAIS «PIJOS» DE DEREITAS

Publica El País hoxe unha carta ao director de Manuel Rivas que sae ao paso dunha baixeza nunha tribuna anterior do Félix de Azúa.
Ese señor sen dúbida ten identificados aos seus inimigos e personaliza neles as súas teimas, varias veces invocou o meu nome confusamente e sen vir a conto (aquí con sentido explícito).
Alguén algún día estudará as ansiedades, as motivacións e a evolución dunha camada de intelectuais españois, parte dela barcelonesa, que pasaron da esquerda á dereita. E mostran ademais unha acedume, un cinismo, amargura moi superior ao das persoas que estiveron sempre no seu sitio, na dereita.
Sen dúbida hai aí angustias de clase, nacionais, sicolóxicas, a idade nos varóns…Hai aí un libro por escribir.

«A política faise nas alcantarillas» (Macià Alavedra a Prenafeta)

Precisamente o que haxa de idealismo na política, o que a salva, é tirala para fóra dos sumidoiros, do esgoto. Aí comeza a política utópica.

Sobre «7 palabras» na revista «Qué Leer»

ME PARECE QUE YO SOY YO, PERO TÚ, ¿QUIÉN ERES?
A un escritor se le suele preguntar, “¿está trabajando en algo?¿Cuál será su próximo libro?”. Desde hace unos años yo solía responder, “ tengo el propósito de escribir un libro sobre un abuelo mío, a ver si un día me pongo”. Y así pasaban los años, libro tras libro contestaba que un día escribiría este otro libro. Me lo prometía, lo iba prometiendo a los lectores posibles y con mis palabras me obligaba. (¿Pero por qué tenías que obligarte? ¿Por qué no lo escribías sin más?) Y yo que sé. Los enredos de la vida, otro libro que te costaba menos escribir…Eso debió de ser, sabía que me costaría escribir éste. Me hizo falta tiempo, ir cumpliendo años. La musa es la memoria, pero para que exista memoria tiene que transcurrir el tiempo vivido. Este libro son cosas de la edad. Seguramente también me asustaba el tener que violentar el pudor personal y la memoria familiar.
(Sí, pero cuenta también que estuviste a punto de dejarlo) Dudé, es cierto, casi abandono el proyecto. Ya me decidía cuando un hermano tras otro me interrogaba, “¿Pero eso a quién le importa? ¿A quién le va a interesar la historia de nuestro abuelo? ¿Y no es demasiado narcisista?” Lo del narcisismo no me preocupó, no vas a fingir humildad si pones tu nombre en la portada de miles de libros, artículos de prensa, pero sí que tenía que contestar a las otras preguntas. Debí decirles la verdad, “¡Me importa a mí! ¡Me interesa a mí! En cambio te justificaste literariamente, “si consigo darle forma literaria, si transformo la búsqueda en una novela que entretenga, que funcione, entonces interesará.”(Pero si das vueltas alrededor de ti mismo…) Salí de Santiago y busqué y pregunté por tierras de Zamora, en Cuba, Madrid…, ¿qué más quieres?
(¿Pero por qué te interesa tanto saber de un abuelo al que ni siquiera conociste?) Porque no sabía nada de él, y llegó un momento en que comprendí que eso no era normal. Bueno, y también porque mi padre iba viejo y había perdido la memoria, y porque él mismo no sabía prácticamente nada de su padre. Quizá me sentí obligado a investigarlo. O no, no sé. Son los años, me acordé de mi infancia y de mi abuela Valentina, la madre de mi padre, también ella se pasó la vida esperando a su marido. Yo ni sabía entonces como se llamaba mi abuelo y me di cuenta de que era alguien tan desconocido y sin embargo tan importante para mi padre y mi abuela. Los zamoranos de la familia. (¿Pero tú no eras gallego?) Depende. Según. Claro que soy de Santiago, soy gallego, o eso creo. Pero siempre hay un momento en el que sientes ser un intruso, ¿no? Algo así como un impostor en todas partes. Al reconstruir las historias de personas que emigran de su tierra, me pregunté por la importancia que tiene para uno mismo el ser de un lugar o no, el vivir en un lugar que no consideras tuyo. Y también el no saber de quien desciendes, la orfandad. El libro trata de la orfandad, mucho. Incluso del nivel cero de la identidad, de niños abandonados sin origen y sin nombre. Trata también del nombre de uno. De la identidad personal. (Una historia de huérfanos, un folletón). No, que va. Bueno, sí, también. Los héroes aquí son pobres, iletrados. Al final va a resultar que escribí tantos libros, este libro para poder escribir sus nombres, los de los que no sabían escribir.
(¿Y no tenían razón entonces quienes te decían que era una historia irrelevante?) No lo es, no. Es relevante para mí y si conseguí que el lector acompañe al protagonista en su investigación y se implique emocionalmente, entonces también es relevante para el lector. Si es relevante lo decide el lector. (¿Y qué encontraste? Di la verdad) Pues lo que buscaba. Buscaba escribir este libro, una investigación sobre mi abuelo, sobre mi padre y su hermano, sobre mí mismo. Y lo tengo. Aunque no tuviese fortuna de lectores, aunque no tuviese buenas críticas nadie me convencería de que el libro no es bueno. (Ya te pones soberbio. Piensa bien lo que dices, hombre) Me da igual lo que me digas, lo que me digan, nunca fui tan libre. Tuve que escribir todos esos años en libros anteriores todas esas historias de personajes que investigaban su pasado para poder escribir ésta en la que yo soy el personaje y hago ese viaje de vuelta al origen. Nada me va a convencer de que éste no es mi libro mejor. O al menos el que más me afecta y me importa y nunca había vivido verdaderamente el poder de la literatura para conocer y para reconciliarse. (¿Pero y a los demás, qué?) No vuelvas con lo mismo, ya te dije que eso lo decide quien lo lee. No está en mis manos pero tampoco en las tuyas. (¿Y el título?) Pudo ser otro: “Camino de Sayago”, “Faustino”, “Buscando a Faustino”, “Nadie”, “Ansia”, “Por arte de magia”…¿A ti cuál te gusta? Al final me quedé con estas “Siete palabras”, encierran mi deseo, unas palabras mágicas que absuelvan vidas. El libro tiene algo de esconjuro y de oración. (Espera un momento, pero si tú eres el personaje de la historia que se cuenta entonces ¿quién te cuenta?) No lo sé, quién eres tú. ¿Eres “yo” que se cuenta? ¿Eres un daimon, un ángel de la guarda o quién coño eres?

CON OUTRO AMIGO, JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ HERRÁN, A MADRID

Á fin o que quedan son as persoas que lle queren a un. Para a apresentación das «7 palabras» (Alianza Editorial) na Feira do Libro madrileña o próximo domingo 30 de Maio, ademais do Javier Rioyo, ademais do Manuel Galiana, ademais da miña editora Valeria Ciompi, ademais do viño de Toro de Bodegas Fariña…, acompañarame desde Santiago un antigo amigo, José Manuel González Herrán. José Manuel é catedrático de literatura española e, sobre todo, un amigo que fixen sendo eu alumno e el xove profesor no Instituto masculino de Santiago no curso 1072-72 (38 anos van!).
Foi entón cando, logo de pasar polas mans de bos profesores como Manuel Quintáns, como Varela Jácome e como el mesmo, imaxineime como escritor. Hai algo de tráxico en pretender realizar os soños.

«NOVELA INTIMISTA»? PODE SER

Javier Dámaso di en «enclave» súa web que «7 palabras» é un «romance intimista»…Pois pode ser, pode que diso se trate: ensimesmarse até o mundo da infancia.

«TODOS SODES CAPITÁNS»

Todos vós sodes capitáns

Os creadores deben ser bos e xenerosos, valentes. Eis «Todos sodes capitáns.

Olark Livehelp