ESTA ESPAÑA ES LA QUE HAY Y LA QUE VA A HABER, ME TEMO

Ahora sí, el arco iniciado en los pactos sobre los que se levantó la Constitución se ha cerrado en un círculo, este juego finalizó. Se acabaron los ensayos y cualquier duda, esta es la España que hay y no existe otro proyecto nacional que tenga base política y social posible.

España es esto y no va a cambiar, eso es lo que dice este parlamento de Mariano Rajoy, el parlamento ya es suyo. Cuando su partido no consiguió una mayoría absoluta, “declinó” intentar formar gobierno pactando con otras fuerzas y eso retrata plenamente su cultura política antidemocrática, sólo quiere gobernar sobre la derrota humillante de sus rivales. Ése es Mariano Rajoy y quien cuente otra cosa miente. Desde entonces todos sus pasos fueron para imponer su posición de fuerza, para formar un gobierno de su gusto tenía que tener a sus rivales destrozados y lo ha conseguido: el PSOE está liquidado organizativa, política y moralmente. Fue entonces, cuando aceptó el encargo del Rey “sin ningún género de reserva”.

Es un tema en si mismo la relación llena de renuencias entre el PP y Rajoy concretamente y la casa de Borbón. Nadie la debilitó tanto como el candidato “declinante”, que dejó atónito y en suspenso a este monarca, al tiempo que es un firme sostén de la monarquía como continuadora del Régimen, ese origen potencialmente problemático aunque hoy no lo sea. El franquismo y sus cortes son la fuente de la legitimidad jurídica de la monarquía, un pecado original que no puede ser borrado aunque se desee, pero tanto para el PP como para Rajoy, aunque no lo reconozcan en voz alta, son también la fuente de legitimidad que le reconocen a esta democracia y sus instituciones y ahí se encuentran. Hay veces en que parece que Franco tenía más visión histórica que la derecha española aún hoy. Naturalmente la monarquía quiere ser representación y es garantía de “la unidad de España”.

La nueva investidura de Rajoy, esta vez con el apoyo de quienes antes fueron su oposición, es un pacto político de alcance sobre las bases y con las condiciones impuestas por Rajoy. El estado español entero es suyo, de la derecha española: lo es nuevamente el poder ejecutivo, lo es el poder judicial como acaba de reconocer con preocupación el Consejo de Europa, y lo es el legislativo. Naturalmente su ideología recorre de arriba a abajo la masa de gestores y abogados del estado y la gran mayoría de funcionarios y guardias formados en el continuo ideológico del nacionalismo españolista heredero directo del franquismo. ¡Pero es que hasta el fútbol es suyo! No es necesario que se lo pregunten a Gerard Piqué, ya lo aclara el propio presidente de la Federación de Fútbol, Javier Tebas, militante de Fuerza Nueva y públicamente madridista. España es suya y todo queda en casa, lo dicen sin rubor, y los demás somos realquilados.

Y eso es así porque disfrutan de un poder indiscutido, en tiempos de paz el sistema de medios de comunicación español es la garantía de que no habrá verdadera democracia en España. De eso se encargan unánimemente las cabeceras de prensa madrileñas, que se presentan como “nacionales”, y todas las empresas de telecomunicación. Ellas son la fuerza, el poder que mantiene a la población española en la inmadurez democrática, la garantía de que no podrán ejercer la ciudadanía y de que los demás somos sus rehenes.

Hubo un tiempo en el que el poder político estaba más distribuido y cabían matices pero la evolución natural de la democracia española, acelerada por la crisis económica, condujo a la concentración en un núcleo compactado. Más que la crisis el catalizador fue Catalunya. En España todo poder político es españolista y lo demás son disidencias insignificantes.

La crisis del PSOE arrumbó a cualquier díscolo, hoy por hoy es un partido que ofrece todas las garantías necesarias, este partido nunca haría una Ley de Memoria Histórica o daría una oportunidad a revisar el sistema constitucional con un nuevo “estatut”. El españolismo militante y los intereses de burocracias de autonomías que interiorizaron el subsidio tanto como un derecho como una forma de vida son dueñas del partido. El PSC hace una patética afirmación de existencia pero no le puede servir ya de mucho, no podrá rehacerse porque el partido madre comparte la posición del PP y no dejará margen a nada que no sea permitir la sardana, pero los toros son obligatorios. La mayoría fraguada en parlamento que le da nuevo gobierno a Rajoy es políticamente anti catalanista (e ideológicamente anti catalana también).

Ésa es la nueva ley, parte de que el deseo de la mayoría de los catalanes es “el reto más grave” que tiene España y durará una legislatura.