[lang_es]LA RETRANSICIÓN: LA ESPAÑA REDISEÑADA[lang_es]

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LA RETRANSICIÓN

El consenso ideológico y político de la Transición me dejó fuera. El nuevo consenso aplastante alrededor del PSOE de González y Guerra en los ochenta también me dejó fuera. Nuevamente veo que se ha fraguado un consenso alrededor de un sistema de cuatro partidos profundamente anclado en la opinión pública española que también me deja fuera.

Lo malo de ser minoría es que te señalan y te estigmatizan, o achantas o dudas de tu propio juicio. No es mi caso, mientras pueda cuento lo que veo y lo que veo es eso que publiqué en ARA (http://www.ara.cat/opinio/LEspanya-dissenyada-Retransicio_0_1476452374.html) en catalán y en gallego en la revista semanal “Sermos Galiza”. Me parece que a los catalanes les pasa como a los gallegos, que nos cuesta menos creer según que cosas en esta España donde el estado tiene una ideología profunda, el nacionalismo españolista, y donde dominan los intereses ligados al centralismo. Lo que viene a continuación en Madrid me dicen que es una exageración, poco menos que imagino conspiraciones, pero es como yo veo la cosa.

LA ESPAÑA DISEÑADA, LA “RETRANSICIÓN”
La Transición fue una operación de estado, organizada conjuntamente con EE.UU., para evitar que la sociedad decidiese libremente y el poder siguiese bajo control. Entonces se hizo con acuerdos en despachos y con la pistola del Ejército sobre la mesa, los partidos, una vez legalizados, firmaron lo que les ofrecieron. Ahora está en curso otra operación semejante pero las pistolas y tanques de ayer son hoy los medios de comunicación.
Primero se sondeó la posibilidad de un gobierno de coalición de “los dos grandes partidos”. A eso respondió, tras el apartamiento de Zapatero, que Felipe González retomase el control y la tutela para fraguar el acuerdo. Era una respuesta a la defensiva y tan evidente que no tuvo mucho recorrido, la población no tragaría. Aunque siempre será una posibilidad a manejar. Los dueños del casino pasaron al siguiente paso, había que dejar que se incorporasen al juego político un par de invitados. Brisca, escoba, tute o mus, lo que importa es conservar la propiedad y el control del juego. Es una operación de calado que pide delicadeza, cambiar los jugadores en una partida que lleva décadas jugándose. Para ello hay que hacer prestidigitación: a la vista del público pero sin que se vea.
Se trata de conservar los consensos que estuvieron debajo de los pactos de la Transición reformando alguna ley que afecta al sistema electoral y algun artículo en la Constitución. En cuanto a ese proceso catalán que lo está cuestionando todo, la posición es clara: ni agua y que se asfixien allí dentro. La relación de apaños legales ya está redactada en estos momentos, no habrá un Snowden que nos los filtre, y esos pactos los firmarán en su momento los jugadores a los que se les permite barajar en la mesa.
El principal instrumento para esa nueva Transición retransmitida, la “Retransición”, son los medios de comunicación. La implicación de las grandes empresas de comunicación, con el Gobierno y la banca detrás, es total. Se cambiaron directores y lo que hizo falta y a donde no llegaba el Gobierno o la banca llegó la Casa Real. Pero si no me creen a mí, es natural, hagan caso al famoso informe del NYT. En el proceso de italianización de la política española, el grupo Planeta, con una cadena para cada gusto, está siendo una Mediaset sin un Berlusconi. Esas empresas, transformadas en agentes políticos, se encargaron de dar entrada primero y luego instituyeron entre la opinión pública a partidos que no tenían siquiera organización y que van inventando y modulando sus principios, ideología y posiciones según las encuestas e indicaciones que se les marcan sobre conveniencias y límites. Ciudadanos y Podemos nacieron cada uno por su lado, autónomamente y desde posiciones distintas pero, con independencia de su origen o sueños, juegan las cartas que reparten en la mesa y cumplen su función en ese juego.
Se trata de una intervención del sistema parlamentario ejecutada brutalmente: los medios estatales desacreditaron unánimente y ahogaron la opinión catalana y apartaron de un manotazo a los partidos que estorbaban poniendo en su lugar a otros. Un parlamento ensimismado y desacreditado fue sustituido por los platós de televisión privada, que crean líderes mediáticos y relegan al olvido a otros. Partidos de trayectoria con alcaldes, concejales y diputados, el respaldo democrático de la ciudadanía, fueron condenados a desaparecer. Liquidaron a UPyD, una organización que había sido promovida desde los intereses del estado como instrumento en la política vasca. Rosa Díez fue una política hiriente y cruel; lo que le hacen, burla y pasto de chistes, también lo es. Qué decir de IU, aprovechando la corrupción de la organización madrileña, se la despedazó en público. IU sucumbe por su propia debilidad política, incapaz de apartar las rémoras y actualizarse, pero la están enterrando aún viva a la fuerza porque estorba. Sus despojos deben engordar a otros. A los votantes de aquí y allí se les indicó que debían olvidar y en adelante mirar hacia los “nuevos partidos emergentes”. Incorporaron ese término de la geopolítica económica para una operación cortesana y cutre, pero eficaz.
La TVE siguió como botín del PP pero las privadas ejecutaron eficazmente su parte, los “nuevos partidos emergentes” y sus satélites locales aparecen continuamente en pantalla. Da igual que no tengan parlamentarios aún, los medios ya han decidido que van a estar en el parlamento. Y las encuestas, tan convenientes, les dan legitimidad, pues son “la prueba” de que ustedes van a votarlos. El futuro lo tienen escrito, en ese plan que vayamos a votar es una mera formalidad. En ese plan las instituciones del estado intervienen directamente. Así, la Junta Electoral Central en el mes de Marzo cambió su doctrina con una decisión inédita: los medios de comunicación deberían darle espacio a “los nuevos partidos emergentes” aunque no tuviesen representación parlamentaria, los declaró “grupo político significativo”. La misma Junta intervino la Radio y Televisión pública catalana para corregir la información que dio sobre la Diada. Si ustedes no votan debidamente ese organismo probablemente se verá obligado a actuar.
Los partidos que no convienen, por ejemplo de ámbito autonómico, aunque tengan votos, diputados, no gozarán de esa cobertura mediática y la protección de la Junta Electoral: no son “nuevos partidos emergentes”. Y, además y sobre todo, cuestionan el diseño de un sistema político español centralizado. El estado no dudará en criminalizar a los otros nacionalismos, el nacionalismo gallego acaba de ser convocado por la Audiencia Nacional en medio de la campaña electoral.Hasta el mismo PSOE, lo que quede ahí de lucidez política, comprende que con su pacto de estado han caído en una trampa. El resultado será que, ya reducidos los sindicatos a escombros, IU desaparezca y debilitar al PSOE, por si una nueva dirección quisiese recuperar independencia política.Se trata de destruirnos como ciudadanía y del secuestro del sistema parlamentario. Cuando vemos esos programas tan divertidos de política espectáculo en alguna televisión se nos está introduciendo una ficción construida para nosotros. Esto no es la Transición, no nos apuntan con pistolas, lo hacen con la pantalla de nuestro televisor.
¿Verdad que parece un argumento paranoico de conspiración? La Transición también lo parecía y lo era. Detenerse en cada árbol impide ver el diseño de conjunto del bosque. España tiene dueños y por qué van a ser tan estúpidos y vagos como nos gustaría a los demás.[lang_es]